viernes, 13 de mayo de 2011

Noam Chomsky: “EEUU sigue en Egipto su libreto habitual”





Por Amy Goodman

En las últimas semanas, los levantamientos populares en el mundo árabe lograron la salida del dictador tunecino Zine El Abidine Ben Alí, la inminente caída del régimen de Hosni Mubarak, un nuevo gobierno en Jordania y el compromiso del dictador yemení de dejar el poder cuando termine su mandato. El profesor Noam Chomsky analizó qué significa esto para el futuro de Medio Oriente y la política exterior de Estados Unidos para la región.

-¿Cuál es su análisis de lo que está sucediendo y cómo puede repercutir en Medio Oriente?

-En primer lugar, lo que está pasando es espectacular. El coraje, la determinación y el compromiso de los manifestantes son destacables. Y, pase lo que pase, éstos son momentos que no se van a olvidar y que seguramente van a tener consecuencias a posteriori: abrumaron a la policía, tomaron la plaza Tahrir y se están quedando allí a pesar de los grupos mafiosos de Mubarak. El gobierno organizó esas bandas para tratar de expulsar a los manifestantes o para generar una situación en la que el ejército pueda decir que tuvo que intervenir para restaurar el orden y después, quizás, instalar algún gobierno militar. Es muy difícil predecir lo que va a pasar.

Los Estados Unidos están siguiendo su libreto habitual. Ha habido muchas veces en las que un dictador “cercano” perdió el control o estuvo en peligro de hacerlo. Hay como una rutina estándar: seguir apoyándolo tanto tiempo como se pueda; cuando se vuelva insostenible -especialmente, si el ejército se cambia de bando-, dar un giro de 180 grados y decir que siempre estuvieron del lado de la gente, borrar el pasado y después hacer todas las maniobras necesarias para restaurar el viejo sistema pero con un nuevo nombre. Presumo que eso es lo que está pasando ahora. Están viendo si Mubarak se puede quedar. Si no aguanta, pondrán en práctica el libreto.

-¿Qué opina de la apelación de Obama a que se inicie ya la transición en Egipto?

-Cuidadosamente, Obama no dijo nada. Mubarak también estaría de acuerdo con que debe haber una transición ordenada. Un nuevo gabinete, algunos arreglos menores en el orden constitucional no es nada. Está haciendo lo que los líderes norteamericanos generalmente hacen.

Los Estados Unidos tienen un poder abrumador allí. Egipto es el segundo país que más ayuda militar y económica recibe de Washington. Israel está en primer lugar. El mismo Obama se mostró muy a favor de Mubarak. En el famoso discurso en El Cairo, el presidente estadounidense dijo: “Mubarak es un buen hombre. Ha hecho cosas buenas. Mantuvo la estabilidad. Seguiremos apoyándolo porque es un amigo”.

Mubarak es uno de los dictadores más brutales del mundo. No sé cómo después de esto alguien pudo haberse tomado en serio los comentarios de Obama sobre los derechos humanos. Pero el apoyo ha sido muy grande. Los aviones que están sobrevolando la plaza Tahrir son por supuesto estadounidenses. EE.UU. es el principal sostén del régimen egipcio. No es como en Túnez, donde el principal apoyo era Francia. Los Estados Unidos son los principales culpables en Egipto y también Israel, que junto con Arabia Saudita fueron los que prestaron apoyo al régimen cairota. De hecho, los israelíes estaban furiosos porque Obama no sostuvo más firmemente a su amigo Mubarak.

-¿Qué significan todas estas revueltas en el mundo árabe?

-Este es el levantamiento regional más sorprendente que puedo recordar. A veces, lo comparan con Europa del Este, pero no es contrastable. Nadie sabe a lo que llevarán estos levantamientos. Los problemas por los que los manifestantes protestan son de larga data y no se van a resolver fácilmente. Hay una pobreza tremenda, represión, una falta de democracia y también de desarrollo. Egipto y otros países de la región recién pasaron por el período neoliberal, que trajo crecimiento en los papeles junto con las consecuencias habituales: una alta concentración de la riqueza y de los privilegios, un empobrecimiento y una parálisis de la mayoría de la población. Y eso no se cambia fácilmente.

-¿Cree que hay alguna relación directa entre estos levantamientos y las filtraciones de Wikileaks?

-En realidad, la cuestión es que Wikileaks no nos dijo nada nuevo. Nos dio la confirmación para nuestras razonables conjeturas.

-¿Qué pasará con Jordania?

-En Jordania, recién cambiaron al primer ministro. Fue reemplazado por un ex general que parece ser moderadamente popular, o al menos no es tan odiado por la población. Pero esencialmente no cambió nada.

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lunes, 9 de mayo de 2011

Lo Agarraron Fuera de Base




Por Nicolás Soriano


Todo el que conoce el Alcalde de La Romana, sabe que es un hombre que no pierde tiempo a la hora de “Vitillar”, por lo que imagino que al momento de recibir una invitación para acudir a un programa de televisión matutino con cobertura nacional como lo es “El Despertador Con Edith Febles y Marino Zapete” el Lic. Adames, se imaginaba proyectando una imagen de buen Gerente Municipal, exhibiendo sus bellos trajes y buenos zapatos, o hablando de Doña Negrita.
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Pensó que sería una entrevista biográfica, de superación personal, o quizá para hablar de su experiencia como político amateur; lo que nunca pasó por su mente es que se la tenían guardada.
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Los asesores le han hecho creer al Alcalde, que todo está bien, que no tiene que rendir cuentas, que eso de la transparencia es para Instituciones de la capital pa` allá, que eso son los políticos del PLD que viven inventando cosas; que colocando publicidad en algunos blogs o programas de radio y televisión se disipan esas criticas a su gestión, que todo el pueblo de La Romana cree lo que dice en su programa de tv; Y para su desdicha todo eso él se lo ha creído. Por lo que acudió a su entrevista como un gallito con el pechito parao´.
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Pero para infortunio del Alcalde Tony Adames, el recibimiento que le dieron los veteranos comunicadores fue presentándole un prontuario de faltas, violaciones a las leyes, abuso de poder, nepotismo, falta de planificación entre otras, que provocó que este perdiera la compostura.
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Tony Adames es un hombre de posees, le gusta lucir, y aunque no domina muchos temas, le encanta aparentar que es un hombre locuaz, inteligente, informado, por lo que rara vez se le puede ver como hoy acorralado y con argumentos muy flojos para contrarrestar las imputaciones que rigurosamente se le formulaban.
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Estaba tan contrariado que fue el mismo Marino Zapete quien le explicó la diferencia entre Nepotismo y Clientelismo, ya que constantemente el Alcalde confundía estos términos
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Y como si todo esto fuera poco allá le sale Wanchy, este joven Regidor quien cronológicamente le detalló lo que en las emisoras y canales locales le ha enrostrado siempre.
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De modo que, lo que para el Alcalde sería un Boom Televisivo se convirtió en una amonestación para que entre en una fase de reflexión profunda y sea más transparente, rinda cuentas a la ciudadanía, y sea más humilde y menos arrogante.
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Y como el Alcalde hace gala de sus dotes de comentarista beisbolistico, Marino y Edith se percataron de agarrarlo fuera de base… y en efecto.


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martes, 3 de mayo de 2011

Esta mañana efectúe una amena conversación con el director del distrito municipal de Caleta el Doctor Rijo…








Esta mañana efectúe una amena conversación con el director del distrito municipal de Caleta el Doctor Rijo…

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Cerca de una hora y media conversamos temas de interés municipal, la problemática de la ciudad y del municipio de La Romana, y muchas cosas importantes; me acompaño mi amigo José Padua...
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Le dije que aquí en la Romana estamos ajenos a la condición donde políticos de diferentes parcelas discutan y hablen de los problemas generales de la sociedad.

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Le solicité que sea un ente proactor para que se propicie un espacio de gobernanza en toda la provincia.
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Le enfoque mi visión sobre un nuevo estilo de ejercer la función de Regidor... Le dije que me siento constreñido ya que por años se visualiza a un regidor en la Romana como un ente que va mendigar donde los alcaldes. Le señalé que la democracia nos permite tener deferencias para llegar a la luz.
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Otros temas que abordamos fueron:

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Visión de un nuevo concepto de la política
Debilidades de la ley 176-07 frente a la nueva constitución
Los presupuestos municipales
Los retos del municipio de La Romana
Los desafíos del Distrito de Caleta
La unidad de los partidos políticos frente a la problemática el país
La admistración pública

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Regidor Wanchy Medina hará una visita de cortesía al Director del Distrito Municipal de Caleta, el Dr. Rijo














Hoy Marte 3 de Mayo tengo pautada una visita de cortesía al Director del Distrito Municipal de Caleta, ésta vista fue coordinada por uno de mis colaboradores más cercano, José Padua;


El distrito de Caleta ha estado en días pasado sometido a amplios escarceos por algunas autoridades del Ayuntamiento Municipal de la Romana…


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En una sesión donde se trato el tema de caleta, yo como Regidor propuse que una comisión visitara esta institución antes emitir juicios, pero mi propuesta fue desestimada. Hoy vamos a conversar con el director, el Dr. Rijo, para expresarle la intención que tengo, como regidor que todo marche bien dicha institución.
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Ésto lo hago como acto de gobernabilidad donde los políticos aunque no sean de partidos diferentes pueden interactuar y expresar sus convicciones.
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Mi presencia jamás será para apoyar ciertas debilidades que ha tenido dicho distrito, sino para recoger la impresión de sus incumbentes.
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Att. Wanchy Medina, Regidor

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viernes, 15 de abril de 2011

¿Por qué les cuesta tanto a los dictadores decir adiós? / GUERREROS TRIBALES

Por Foreign Policy
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¿Por qué les cuesta tanto a los dictadores decir adiós?


Según todo criterio lógico, lo normal sería que los combates y las luchas de poder en Costa de Marfil, Libia y Yemen hubieran terminado hace semanas. Quizá terminen pronto: el 11 de abril llegó a su fin el conflicto en Costa de Marfil. Pero el hecho de que se hayan prolongado ya tanto es síntoma de una realidad esencial a propósito de los individuos involucrados que en Occidente no se comprende del todo.


Nosotros nos preguntamos: ¿Por qué el dictador marfileño Laurent Gbagbo, el líder libio Muamar el Gadafi y el presidente yemení Alí Abdalá Saleh no aceptan las ofertas, que al parecer se les han hecho, de irse a un exilio confortable? Seguro que sería más conveniente para su seguridad física y sus cuentas bancarias. Después de semanas de luchas, negociaciones y manifestaciones, ¿qué más quieren demostrar?


Este tipo de razonamiento supone que lo que separa a estos déspotas de sus adversarios son temas tan inocuos y susceptibles de compromiso como, por ejemplo, las pensiones y los tipos fiscales. Pero esos hombres no son políticos acostumbrados al toma y daca; luchan por unas cosas mucho más antiguas, básicas e imposibles de negociar: el territorio y el honor, al menos tal como ellos lo definen. Su mundo no está hecho de instituciones y burocracias que les sirvan para gobernar; es un mundo que consiste en dominar franjas de territorio mediante la ayuda de familiares y las alianzas tribales y regionales.


En ese mundo, personajes como los depuestos líderes de Túnez y Egipto, Zine el Abidine Ben Alí y Hosni Mubarak, carecen de cualidades. Gobernaron al estilo occidental, a través de instituciones y burocracias, y cuando dichas instituciones -el ejército y los servicios de seguridad interior- se negaron a disparar contra la gente en la calle, ellos no tuvieron más remedio que dimitir dócilmente y marcharse al exilio interior o exterior, quizá sin haber hecho los pactos necesarios para su protección posterior.


Por supuesto, desde el punto de vista moral, una figura como Gbagbo es especialmente despreciable. Para satisfacer su ego, ha llevado Costa de Marfil al borde de la anarquía. O sea que no estoy disculpándolo, sólo trato de explicar en parte sus motivos. Él piensa que se presentó a unas elecciones y obtuvo casi la mitad de los votos. Y éstos no se debieron a sus posturas sobre los problemas sociales o económicos, sino a lo que representaba en el ámbito tribal y regional: es un hombre del sur, de la parte no musulmana del país. Rendirse demasiado pronto habría sido traicionar a sus grupos de solidaridad regional y religiosa.


En países sin suficiente desarrollo económico, como Costa de Marfil, las elecciones acaban, muchas veces, cosificando diferencias de sangre y de creencias. Desde su punto de vista, el hecho de haber luchado hasta el final, hasta verse arrinconado en el sótano de su palacio e incluso más, hasta que sus enemigos tuvieron que llamar a los franceses para que les ayudaran a desalojarlo, no es signo de debilidad moral, sino de ética viril. (Lo mismo podría decirse de los hijos de Sadam Husein, Uday y Qusay, que murieron en un tiroteo con tropas estadounidenses cerca de Mosul en 2003; salvo que ellos eran niños mimados, los hijos mafiosos de un dictador de corte estalinista, y no hombres que se hubieran hecho a sí mismos, ni mucho menos. Es decir, pertenecen a una categoría inferior a la de Gbagbo, Saleh y Gadafi).


Hay que recordar que, más que de políticos, estamos hablando de guerreros. Por ejemplo, Saleh. Los medios de comunicación occidentales describen al Presidente yemení como un tirano recalcitrante cuya tozudez y cuyo apego al poder están, como en el caso de Gbagbo en Costa de Marfil, amenazando con desintegrar su país. Esa descripción es cierta, pero se queda corta. Saleh ha gobernado Yemen durante un tercio de siglo, mientras que sus dos antecesores inmediatos fueron asesinados después de ocho meses, uno, y tres años, el otro. Y el dictador yemení anterior a ellos cayó en un golpe militar. No se puede negar que Saleh tiene nervios de acero y talento sutil, que, durante decenios, ha sido capaz de resistir unos grados de tensión que inmovilizarían psicológicamente al más curtido político de Washington. La partida que está jugando ahora -negociando las condiciones para su salida- no le afecta sólo a él, sino al destino de sus familiares, próximos y lejanos.


De modo que, en cierto sentido, ¿quién puede reprocharle que aguante un poco más, que intente obtener mejores condiciones? Para Saleh, el gobierno no es un objeto impersonal y legalista, sino el negocio familiar. Hay que disolverlo en las mejores condiciones posibles, y la violencia es una herramienta en esa lucha. Dentro de unos años, tal vez incluso recordemos su mandato como un periodo en el que hubo relativa estabilidad y cooperación con Occidente. El hecho de que merezca nuestra condena no significa, desde una perspectiva analítica, que tengamos que subestimarlo.


El gobierno no es un objeto impersonal y legalista, sino el negocio familiar Y luego, por supuesto, está Gadafi, que se hizo con el poder en un golpe militar cuando no tenía más que veintitantos años y durante los 42 siguientes ha mantenido unido Libia; un país que, durante casi toda su historia, ha sido una expresión geográfica sin ningún sentimiento de Estado. Como gobernaba con una mezcla de política tribal y el puño de hierro de los servicios de seguridad interior, Gadafi no construyó ningún espíritu de Estado y, por consiguiente, va a dejar un vacío absoluto cuando se vaya. El hecho de que no se haya ido en silencio es señal de que él tampoco lucha por cuestiones concretas, sino por una visión del honor que nos resulta primitiva, porque lo vincula a la región, la tribu y el territorio.


Pero, ya que hablamos de tribus y territorios, es importante comprender que el tipo especial de tribalismo que constituye un factor esencial en los gobiernos de Gadafi, Saleh y Gbagbo no tiene nada del tribalismo primitivo, anterior al Estado moderno, sino que, como lo definió el difunto antropólogo europeo Ernest Gellner, es el rechazo consciente a un gobierno concreto en favor de una cultura y una moral más amplias. En otras palabras, si algunas tribus están en contra de un Estado yemení fuerte, quizá no lo hacen por el deseo de anarquía, sino porque quieren tender la mano a la cultura islámica en su conjunto y a un Estado no represivo. Lo mismo sucede con los tradicionales llamamientos de Gadafi a la unidad política árabe y los intentos de Gbagbo de eliminar las fronteras del colonialismo francés, que le hacían dirigirse sólo a parte de la población del país.


Está claro que la vida bajo el gobierno de estos hombres era un infierno, pero su locura tenía cierto sentido, aunque yo lo haya simplificado mucho. Nadie es capaz de plasmar el atractivo de la vida fuera del Estado con tanto talento como el antropólogo de la Universidad de Yale James C. Scott en su libro The Art of Not Being Governed: An Anarchist History of Upland Southeast Asia. Las tribus actuales, sugiere Scott, no viven fuera de la historia, sino que tienen "toda la historia que necesitan" para "eludir el Estado" de forma deliberada. Es decir, las tribus poseen todas sus tradiciones y, por tanto, no quieren que el gobierno se inmiscuya en sus asuntos.


Gadafi, Saleh y Gbagbo han vivido con esta compleja y ambigua realidad toda su vida, y por eso no han construido Estados, pero otro motivo, además de las razones morales, es que no han encontrado ninguna simpatía en Occidente. Ahora bien, ése no es argumento para no tratar de entenderlos.

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sábado, 9 de abril de 2011

El móvil sustituirá a las tarjetas como forma de pago y de identificación


A mediados de los noventa, el móvil solo servía para hablar, y no siempre. Desde hace unos años es además un pequeño pero poderoso ordenador que nos permite conectarnos a internet, ver el correo, hacer fotos o vídeos… Y a partir de ahora, las operadoras, los Bancos y los fabricantes de teléfonos inteligentes están empeñados en que se convierta en la nueva tarjeta de crédito universal, entre otras cosas. Servirá para pagar en las tiendas, para entrar en el metro o en la oficina, para recoger las entradas del cine. En realidad, para todo.

En los últimos meses ya se han realizado varias pruebas piloto de pago mediante el móvil. En una de ellas, en Sitges, el año pasado, participaron 1.500 usuarios y 500 comercios. Según las encuestas posteriores, el 94 por ciento de los usuarios se mostraron satisfechos con la experiencia. Ayer, Telefónica y sus socios (BBVA, La Caixa, Bankinter, Samsung…) presentaron en Madrid la puesta de largo del sistema. Cientos (pronto miles) de los empleados de la compañía que trabajan en el Distrito C, la microciudad de la empresa en el norte de Madrid, utilizarán el móvil para acceder al edificio o pagar la comida, entre otras actividades diarias. «Esto no es un piloto. Es el principio de una revolución en nuestra vida», dijeron los ejecutivos de la compañía.


La línea de salida

La tecnología NFC (Near Field Communication) permite transmitir datos de forma instantánea e inalámbrica entre un móvil y un lector situado a unos diez centímetros. No sirven los actuales móviles (harán falta terminales que lleven el sistema incorporado) ni tampoco las tarjetas SIM (habrá que renovarlas). Sin embargo, el proceso parece imparable. Los fabricantes dicen que, ya en el segundo semestre de 2011, la mayoría de los móviles que salgan al mercado vendrán con tecnología NFC.


Es más, según las estadísticas presentadas ayer por Guillermo Ansaldo, presidente de Telefónica España, en 2014 habrá en el mundo más de 260 millones de terminales NFC con los que se realizarán transacciones por valor de más de 80.000 millones de euros. El objetivo de Bancos y operadoras es que se imponga una tecnología estándar. Por ello, Movistar, Vodafone y Orange firmaron recientemente un acuerdo abierto a otras operadoras para implantar el sistema NFC en España. Sin embargo, hay otros actores que aún no han hecho públicas sus intenciones.


Sobre todo, Apple. ¿Cómo será el iPhone 5? ¿Tendrá un sistema de pago propio y cerrado? Google también participa en esta batalla. Hace unos días, «The Wall Street Journal» publicó que la compañía del buscador participa junto a Citigroup y Mastercard en un sistema (parece que también NFC) que convertirá los teléfonos con software Android en una billetera electrónica. De hecho, el aspecto de la pantalla del móvil se parecerá bastante a una cartera: podremos elegir con solo pulsar sobre un icono la tarjeta de crédito que queremos usar. En cuanto a la seguridad, Telefónica propone un doble pin, el de acceso al teléfono y otro para pagos superiores a 20 euros. «El pago será tan seguro o más que ahora, con las tarjetas», dicen los responsables del programa en el Distrito C.


Digitalizar las tarjetas

Cuando el sistema se generalice y tengan en su poder un móvil NFC, los usuarios deberán acudir a su banco o a su operadora de telefonía para digitalizar sus tarjetas de crédito en el móvil, y a partir de ahí elegir si las activamos para una operación o para varias, e incluir un segundo pin de seguridad para cantidades elevadas. También se podrá digitalizar la tarjeta de entrada al trabajo, el billete del bonobús, la entrada del cine… En el pasado Mobile World Congress de Barcelona se presentó una aplicación aún en fase de desarrollo que permitirá utilizar electrónico de manera segura, la tarjeta SIM de los móviles. Decenas de objetos familiares pasarán a mejor vida si triunfa la avalancha de tecnología y dinero que van a poner sobre la mesa fabricantes, «telecos» y entidades bancarias. Todos parecen convencidos de que la tarjeta SIM de los móviles será el corazón de nuestra vida digital. -