jueves, 24 de febrero de 2011

¿QUÉ PASO MIENTRAS EL MUNDO MIRABA A EGIPTO?




Diez noticias que pasaron inadvertidas mientras estába pendiente de Egipto.

Sudán: Después del júbilo de Sudán del Sur después de que los resultados oficiales del referéndum confirmaran un apoyo del 98,93% a la independencia, la situación ha empeorado mucho en el que pronto será el Estado más nuevo del mundo. El ministro de cooperativas y desarrollo rural de Sudán del Sur, Jimmy Milla, murió por disparos en su despacho de Juba, según el gobierno por una disputa personal.

Esta semana surgió una nueva amenaza contra la seguridad de Sudán del Sur, cuando una milicia leal al ex general George Athor atacó a tropas militares del país. Se cree que murieron más 100 personas en los combates. Las autoridades de Juba dicen que Athor cuenta con el respaldo del gobierno de Jartum, pese a que había acordado un alto el fuego antes del referéndum.

Pakistán: Un tribunal de Lahore ha prolongado 14 días más la prisión de un empleado del consulado de EE UU acusado de asesinar a dos paquistaníes, en el último incidente diplomático entre los dos aliados de relación tan complicada. Raymond Davis, que trabajaba en el consulado estadounidense en Lahore, asegura que actuó en defensa propia y que los dos hombres armados se acercaron a su coche en motocicleta y blandiendo una pistola. La embajada también ha defendido las acciones de Davis, pero el jefe de policía de Lahore lo ha calificado de "claro asesinato" y ha puesto en tela de juicio su inmunidad diplomática. El caso de Davis es un problema para Pakistán. Los partidarios de los dos muertos se han manifestado y han quemado banderas estadounidenses, y la viuda de uno de ellos se suicidó en señal de protesta. Por otro lado, llevar adelante el juicio a Davis significaría irritar a Washington y tal vez incluso poner en peligro la entrega de un paquete de ayuda de cinco años y 7.500 millones de dólares (unos 5.500 millones de euros).

Como de costumbre, la semana pasada ha sido muy movida en la política paquistaní. También se produjo la toma de posesión de un nuevo gabinete y se anunciaron nuevas conversaciones de paz con India.

Irán: Mientras el régimen de Mubarak iniciaba sus últimas horas, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, conmemoraba el aniversario de la Revolución Islámica de 1979 y elogiaba los acontecimientos de Egipto diciendo que eran el amanecer de un Oriente Medio libre de injerencias israelíes y estadounidenses. Sin querer ver los paralelismos entre la revolución democrática de Egipto y las protestas electorales de 2009 en Irán, Teherán ha preferido calificar los hechos de "despertar islámico" contra un régimen respaldado por EE UU.

Mientras tanto, el régimen iraní ha reprimido la disidencia interna y ha dictado arresto domiciliario contra el líder de la oposición Mehdi Karrubi. Este y otro candidato a las elecciones de 2009, Mir Hosein Musaví, habían convocado una concentración la semana pasada para apoyar las manifestaciones de Egipto y Túnez.

Bolivia: Puede que este país latinoamericano esté muy lejos de Oriente Medio, pero el aumento del precio de los alimentos y la energía también está creando tensiones para el Gobierno. El presidente boliviano, Evo Morales, se vio obligado a salir a toda prisa de la ciudad de Oruro, en la meseta meridional, después de que varias personas le abuchearan durante un discurso y encendieran cargas de dinamita. También ha habido manifestaciones en las principales ciudades, La Paz, Santa Cruz y Cochabamba.

El líder izquierdista se enfrenta a protestas generalizadas desde finales de diciembre, cuando anunció un aumento del 73% en el precio de la gasolina. Asimismo, el Ejecutivo ha retirado los subsidios a la harina y el azúcar, lo cual ha hecho que los precios se hayan multiplicado casi por dos. Hasta los cultivadores de coca -la base tradicional de Morales- han ido a la huelga y han bloqueado las carreteras para protestar por los aumentos de precios.

Tailandia y Camboya: La región del sureste asiático, normalmente estable, sufrió una conmoción el viernes pasado con los tiroteos que estallaron en la frontera entre ambos países a propósito de un templo en un territorio en disputa. Durante todo el fin de semana hubo combates en los alrededores del famoso Templo de Vihear, con el resultado de al menos siete muertos y miles que han tenido que huir de la zona. Camboya afirma que el templo -que está clasificado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO- ha quedado gravemente dañado por los proyectiles y ha pedido al Consejo de Seguridad de la ONU que intervenga.

En 1962, el Tribunal Mundial dictó que el templo está situado en territorio camboyano, pero los nacionalistas tailandeses nunca han aceptado el veredicto y han presionado al primer ministro, Abhisit Vejjajiva, para que emprenda acciones más decisivas con el fin de recuperar las tierras. El viernes, los manifestantes nacionalistas del país, los “camisas amarillas”, que antes apoyaban a Abhisit, salieron a la calle para exigir su dimisión por no recuperar el templo.


WikiLeaks: La vista judicial de Julian Assange en Gran Bretaña terminó esta semana. El juez confía que el 2 de febrero podrá anunciar su decisión sobre su extradición a Suecia por las acusaciones de delitos sexuales. Los defensores alegan que la persecución del fundador de WikiLeaks tiene una motivación exclusivamente política y que la fiscalía sueca ha actuado de forma indebida cuando ha filtrado -aunque parezca irónico- detalles del caso a la prensa.

Al mismo tiempo que terminaba el juicio, el ex portavoz de WikiLeaks Daniel Domscheit-Berg publicó su libro Inside WikiLeaks: My Time with Julian Asange at the World's Most Dangerous Website. Domscheit-Berg presenta a Assange como un megalómano aficionado a las teorías de la conspiración, y dice que ha escrito el libro para “dejar las cosas claras antes de que Assange lo convierta en una secta, un fenómeno pop”. En la actualidad, Domscheit-Berg trabaja en un sitio web rival de WikiLeaks, llamado OpenLeaks.

Rusia: Las autoridades rusas dieron el nombre del presunto terrorista que llevó a cabo el atentado en el aeropuerto de Domodedovo, en Moscú, el mes pasado, y detuvo a su hermano y su hermana. Las autoridades creen que el sospechoso, Magomed Yevloyev, de 20 años, procedente de la región de Ingusetia, en el Cáucaso Norte, es responsable de colocar la bomba que mató a más de 36 personas. Sus hermanos, ambos adolescentes, son sospechosos de ayudarle a organizar el ataque y, según las autoridades, tenían en las manos restos de materiales para fabricar la bomba. La policía piensa que Yevloyev quizá quería vengarse por la muerte de su cuñado, que murió durante una incursión en Ingusetia el pasado mes de agosto.

El jefe terrorista del Cáucaso Norte Doku Umarov ha reivindicado la organización del atentado. Esta semana también fue detenido Bashir Khamkhoyev, un destacado militante del que se dice que es el representante de Umarov en Ingusetia, después de un accidente de tráfico.

También es posible que la investigación sobre el acto terrorista haya dejado al descubierto las crecientes discrepancias entre el presidente Dmitri Medvédev y el primer ministro, Vladímir Putin. El presidente ha reprochado públicamente a su predecesor (y probable sucesor) que insinuara que el crimen estaba "resuelto".

Japón y Rusia: La semana pasada, el primer ministro japonés, Naoto Kan, intensificó la histórica disputa de su país con Rusia por las Islas Kuriles durante un discurso en Tokio, al decir que la visita de Dmitri Medvédev a las islas el año pasado fue una "ofensa imperdonable". El Gobierno nipón ha designado el 7 de febrero como “Día de los Territorios del Norte” -el nombre japonés de las Kuriles-, de forma que en esa fecha se celebraron manifestaciones nacionalistas en todo el país, en algunas de las cuales se quemó la bandera rusa. La disputa por las Kuriles -que se extienden desde la isla de Hokkaido hasta la península rusa de Kamchatka- se remonta a finales de la Segunda Guerra Mundial. Los dos países no han firmado todavía ningún tratado de paz.

El ministro japonés de Exteriores, Seiji Maehara, llegó esta semana a Moscú para hablar de la disputa con su homólogo ruso, Sergei Lavrov, que ha dicho que las concentraciones auspiciadas por el gobierno de Tokio son "inaceptables".

Costa de Marfil: La crisis política más grave de África Occidental prosiguió cuando Laurent Gbagbo se negó a dejar su cargo a pesar de haber sido declarado perdedor en las elecciones del 28 de noviembre de acuerdo con los resultados certificados por la ONU. Hasta ahora han muerto centenares de personas en los enfrentamientos entre los partidarios de Gbagbo y los del vencedor reconocido por la comunidad internacional, Alassane Ouattara. La Organización Internacional para las Migraciones ha informado de que casi 82.000 marfileños se han visto desplazados dentro y fuera del país desde el comienzo de la crisis.

Gbagbo, que alega la existencia de fraude electoral y acusa a Naciones Unidas de apoyar a Ouattara, está acusado de amordazar a la prensa; en concreto, de obstruir las transmisiones internacionales de radio y despedir al jefe del Consejo Nacional de Prensa. Estados Unidos ha dejado clara su postura al aceptar las credenciales de un nuevo embajador nombrado por Ouattara.

Alemania: Alemania y Francia están presionando a los 17 miembros de la zona euro para que firmen un "pacto de competitividad" que instauraría un sistema de rescate con el fin de proteger a los países de la bancarrota, pero necesitaría grandes reformas de liberalización del mercado que ayudaran a modernizar sus economías. El plan, que se conocerá en su totalidad en la cumbre de la Eurozona prevista para el 11 de marzo, será difícil de vender para los gobiernos de izquierdas de España y Bélgica.

La tarea de convencerlos se complicó aún más esta semana cuando el candidato escogido por la canciller alemana, Angela Merkel, para presidir el Banco Central Europeo, retiró su candidatura por motivos personales. Axel Weber, que también había abandonado su cargo actual de presidente del Bundesbank, compartía con Merkel la preferencia con las políticas de libre mercado, y su salida debilita a la canciller en su intento de encabezar los esfuerzos para sacar a Europa de la crisis financiera mundial.

Por Joshua Keating
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domingo, 13 de febrero de 2011

¿POR QUÉ HAY LÍDERES MALOS?



Cómo hacer frente a gobernantes autoritarios y decadentes.

En política asistimos cada día al predominio del personalismo, que afecta a muchos de los gobiernos latinoamericanos. Por ello, la cuestión del liderazgo político adquiere una enorme relevancia. ¿Cómo puede definirse a un líder? Aquel que puede interpretar la situación de conjunto, juzgar escenarios complejos y proponer soluciones viables, afirman algunos autores. Debe ser capaz de establecer una agenda, motivar a sus seguidores a lograrla y cumplirla, y generar acciones y símbolos que proporcionan a los ciudadanos un sentimiento de pertenencia, creando los medios y fines para fortalecer la identidad de los grupos y su cohesión, con la intención de movilizarlos hacia un trabajo colectivo.

El politólogo Joseph Nye sostiene que un buen líder es difícil de definir, ya que la palabra bueno tiene dos acepciones distintas: moralmente bueno o eficiente. Un buen líder sería aquel que ayuda de modo eficaz a un grupo a lograr sus metas. En algunos casos, los objetivos pueden ser malos desde el punto de vista moral, pero eficientemente buenos. Así entendemos que el líder es considerado un elemento crucial y positivo del juego político. Pero, ¿por qué hay líderes malos? ¿Por qué los individuos se dejan seducir por gobernantes ineficientes, incompetentes, inmorales o corruptos? La literatura en ciencias sociales no aborda con profundidad esas cuestiones, a pesar de que en América Latina los gobernantes que fortalecen su posición individual, postergando el bienestar colectivo, son frecuentes.

Este tipo de liderazgo no surge de la nada. Un líder ruin germina dónde existen instituciones débiles, partidos políticos deslegitimados, corrupción, dosis de soberbia, falsificación del pasado y desmesurada sed de poder. Esta clase de líder cuenta en general con una oratoria brillante, que combina sentimentalismo con agresividad y firmeza militar con seducción indiscriminada. Con todos estos ingredientes es probable que el resultado sea un conductor interesado en obstaculizar los cambios y alimentar la permanencia de tradiciones como el clientelismo, el caudillismo y el autoritarismo.

Los líderes malos tienen, en general, brillantes capacidades para engañar a propios y ajenos y se crean una cobertura democrática plagada de referéndums, elecciones varias, movilizaciones sociales de apoyo, grupos de colaboradores vestidos del mismo color y esloganes de vida o muerte. Últimamente, el horizonte político se ha visto inundado de reformas constitucionales que reivindican derechos sociales, políticos, económicos, de minorías y de mayorías. Una vez abandonada la lucha armada, las revoluciones vienen de la mano de la Constitución. Así se va obteniendo una mezcla inclasificable, que obstruye los rótulos, pero también la razón práctica.

Autoritariamente democráticos, estos líderes rechazan la modernización de los partidos provocando una pobreza programática que influye en el diseño de políticas públicas. Los partidos se deterioran y devienen en meras maquinarias electorales, y los seguidores dejan de ser individuos críticos, dotados de principios e ideas para convertirse en números del marketing político.

En los últimos años, los líderes parecen estar en ascenso y los partidos en decadencia y, sin embargo, las democracias necesitan de ambos para funcionar adecuadamente. La ascensión de los líderes no amenaza necesariamente el funcionamiento democrático de los gobiernos, en tanto y en cuanto las formaciones políticas sigan actuando como maquinarias de producción de programas que aseguran su coherencia, su coordinación y supervisan su implementación. Para ello se requiere que las instituciones del Estado sean capaces de controlarse entre sí y controlar el ascenso del líder. Pero ésta es una de las debilidades de las democracias latinoamericanas, que junto con el deterioro de los partidos como semilleros de dirigentes y maquinarias ideológicas, provoca una baja calidad de la dirigencia.


Los líderes parecen estar en ascenso y los partidos en decadencia y, sin embargo, las democracias necesitan de ambos


En estos contextos, cuando un líder se arroga el poder omnímodo de regular los medios de comunicación, la financiación extranjera a las ONG y se blinda ante la acción de la oposición o se asigna el poder de gobernar por decretos, descalificar a los oponentes o reinventar el pasado, instala en la sociedad la incertidumbre, el cortoplacismo y el culto al personalismo. Gradualmente, la política se vuelve más informal y lo arbitrario se endiosa. La sociedad civil pierde el zenit y queda atrapada por egoísmos, intereses o miedos. Los sindicatos, las fuerzas armadas, la iglesia, las asociaciones empresarias y los medios de comunicación se van polarizando.

¿Qué puede hacerse frente a líderes autoritarios y decadentes? ¿Quién tiene la capacidad de educarlos? Un académico británico, Anthony Seldon, afirmó, frente a recientes actos de corrupción de los parlamentarios, que los ciudadanos tendrían que ser más activos y hacer más por mejorar y proteger los sistemas democráticos. Ciertamente, deberíamos sentirnos responsables y culpables de alimentarnos de movilizaciones desorganizadas que echan presidentes, pero que son incapaces de controlar a funcionarios corruptos e ineficientes anclados en todos los niveles de gobierno.

Una de las soluciones, o al menos un primer paso, es fomentar una sociedad civil que promueva el cambio a través de la condena legal, social y política. Hacer sentir que no todo vale y que una buena política social no puede obnubilar los comportamientos antidemocráticos. La ciudadanía tiene que estar en alerta permanente en lugar de dormitar y despertar cuando la crisis ya está garantizada. Vedar a los líderes corruptos y autoritarios no debería ser tan difícil, pero exige una participación democrática más activa, constante y responsable de la sociedad. No una reacción espontánea y desorganizada, sino una revisión analítica de sus logros reales y de sus mentiras, reproducidas por medios cooptados y por manifestaciones masivas manipuladas.
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Tomado de la Foreign Policy
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martes, 1 de febrero de 2011

FALLAR AL ESTADO MÁS FALLIDO DEL MUNDO




El dinero que la comunidad internacional inyecta en Somalia mantiene vivo el conflicto en el país. Los fondos que deberían destinarse a mejorar la situación, solo sirven para subvencionar a un Gobierno corrupto y financiar indirectamente a los rebeldes.

Circulamos en carros blindados a toda velocidad por calles destrozadas. Los niños nos sonríen y saludan con la mano, los jóvenes sin uniforme pasean con grandes fusiles y largas ristras de balas en los hombros, los ancianos sentados en las puertas de casas en ruinas nos siguen con una mirada imperturbable. Bienvenidos a Mogadiscio, la capital de Somalia, el Estado más fallido del mundo.

Llegamos al Parlamento, cerca de Villa Somalia, nombre con el que se conoce al recinto presidencial. Un destacamento ugandés de AMISOM, la misión militar de paz de la Unión Africana (UA), protege la zona.

El Parlamento cuenta con la considerable cifra de 550 diputados. Y ya sólo, el Gobierno Federal de Transición (GFT) está formado nada menos que por 39 ministros (incluyendo por ejemplo uno de Turismo y Vida Salvaje). Además del presidente del país y el del Parlamento y el primer ministro.

Sin embargo, la realidad es que el Estado no existe, no hay servicios públicos y de todo el territorio, el Gobierno sólo controla tres zonas de Mogadiscio: el puerto, el aeropuerto y Villa Somalia, incluidas sus calles adyacentes. Esto gracias a la presencia militar de AMISOM y al apoyo financiero de la comunidad internacional, que corre con la práctica totalidad de los gastos.

Desde principios de 2007, cuando el GFT reconquistó Mogadiscio, Somalia y en particular su capital, viven en estado de guerra entre el Gobierno y las milicias islamistas rebeldes. En especial, Al Shabab (“los jóvenes” en árabe), que es la más importante de la región y que en marzo declaró pertenecer a Al Qaeda. Cuenta en sus filas con militantes extranjeros y controla gran parte del país.

La población civil depende de sí misma para sobrevivir, ya sea entre los disparos y las explosiones en la capital o bajo el estricto régimen que Al Shabab impone. Están prohibidas la música y la televisión, a los ladrones se les corta las manos y se ejecuta a los espías en público.

La Unión Europea es el mayor donante de dinero para Somalia, con un presupuesto estimado en 415 millones de euros entre 2002 y 2013. Esto sin contar con la ayuda humanitaria y de emergencia.

Dada la precaria situación de la seguridad en la región, todo el trabajo se hace desde Nairobi (Kenia). Desde la delegación de la Comisión Europea, que también está ubicada allí y se ocupa de Somalia, explican que alrededor del 40 % del dinero se invierte a través de las agencias de la ONU y el resto se les da a las ONGs internacionales. No obstante, éstas sólo trabajan en terreno somalí mediante socios locales, ya que por motivos de seguridad su personal no puede establecerse en el país.

En estas circunstancias, saber dónde va a parar el capital es difícil. “Tenemos que ser creativos con la rendición de cuentas”, reconoce de forma anónima un miembro de la delegación, “pero simplemente no tenemos dinero ni recursos para averiguar en qué se lo están gastando”.

De hecho, Al Shabab impone diferentes impuestos en las áreas bajo su control y extorsiona a las organizaciones que trabajan en el terreno, por lo que podría ocurrir que el fondo europeo esté financiando indirectamente a los rebeldes.

Una de las agencias más involucradas en la región, es la oficina para Somalia del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que usa capital europeo y de otros donantes para financiar al GFT y pagar parte de los sueldos de los miembros del Gobierno. Detalle controvertido ya que, aunque apenas tiene recursos y prácticamente carece de un país para gestionar, ha conseguido mantenerse durante los últimos cuatro años como la administración más corrupta del mundo, según la organización Transparencia Internacional.

“No es culpa nuestra, es el legado que nos han dejado anteriores gobiernos”, afirma Abdirahman Omar Osman, ministro de Información del GFT. Además, se queja de que los donantes no dan el dinero directamente al Estado. “La comunidad internacional no se fía de nosotros pero alguien tiene que iniciar el ciclo de confianza, estamos preparados para cambiar la situación”.

Antes de dimitir en septiembre, debido a disputas con el presidente del Gobierno, Sheikh Sharif Sheikh Ahmed, el primer ministro somalí, Omar Abdirashid Ali Sharmarke, señalaba: “hemos conseguido mantenernos en pie frente a enormes retos, tales como los de Irak y Afganistán. Hemos mantenido este mínimo espacio para seguir deliberando cómo ofrecer servicios a la población”.

Desde 2007, ha habido cuatro jefes de Estado y se han producido ocho remodelaciones en el mismo. Y esto en un Ejecutivo que carece de espacio que administrar.“Es increíble, les pagamos el sueldo y ellos siguen cambiando el gabinete y por supuesto se quedan con el capital”, se lamenta un miembro de la delegación de la Comisión.

En Nairobi, muchos dedos apuntan al PNUD como el responsable de enderezar al GFT, ya que se trata de la agencia que canaliza el dinero internacional para retribuir parte de los salarios de los funcionarios. La propia Oficina de Evaluación del PNUD para Somalia concluyó el pasado julio que ésta “asumió la responsabilidad de ciertas tareas y servicios que, como resultado, redujeron la credibilidad de la organización como un socio neutral e imparcial para el desarrollo”.

Marie Dimond, vicedirectora de la oficina para Somalia del PNUD, asegura que su departamento “realiza todo el esfuerzo posible para administrar la asistencia de un modo eficiente y que pueda rendir cuentas a pesar de un entorno de operaciones muy complejo”. “Vamos a continuar apoyando al país, aunque hay enormes retos dado el difícil ambiente político y de seguridad”.

Sin embargo, el delegado de la Comisión dice que habría que cambiar el concepto y “pagar no a los ministros sino a los funcionarios, así éstos tendrían el incentivo para trabajar y reinvertirían sus sueldos en la economía local”. Contrario a esta idea es un diplomático que ha vivido en Mogadiscio y trabajado para la UE y la ONU, y explica que esta acción tampoco garantizaría nada porque los miembros del Gobierno suelen traer y llevarse consigo a sus propios trabajadores, algo que responde a una complicada trama de lealtad al propio clan y grupo social.

Los soldados gubernamentales desertan, venden sus armas y uniformes a los rebeldes o incluso se unen a ellos.

“Somalíes que llevan una vida relativamente cómoda en la diáspora, de repente deciden regresar para convertirse en diputados y ganar 700 dólares al mes (unos 500 euros): o tienen verdadero amor por su país o vienen por otros motivos más materiales”, asegura este diplomático. “Y nuestra experiencia con ellos nos demuestra que la mayoría vuelven por otras razones”.

Además, este experto relativiza las críticas al PNUD: “Para la UE es muy fácil criticar a la ONU sobre su administración sobre el dinero europeo, pero en realidad Bruselas no querría tener que encargarse ella misma del trabajo”. “Ninguna agencia u organización desearía responsabilizarse de la financiación del partido, y la oficina del PNUD sólo aceptó bajo mucha presión”.

No obstante, también coincide en que el actual modelo no funciona. “Hay un enorme signo de interrogación sobre la gran cantidad de capital invertido en Somalia y el nulo rendimiento de éste”.

Un ejemplo es el ejército del GFT. Durante la ofensiva del Al Shabab en el mes santo del Ramadán en verano, los soldados simplemente abandonaron muchas de sus posiciones en Mogadiscio. Uno de los pocos lugares donde se mantuvieron firmes, apoyados por un destacamento burundés de AMISOM, es Hosh, entre el K4 –una estratégica rotonda que conecta la carretera del aeropuerto con la calle que se dirige hacia Villa Somalia– y el mercado de Bakara, bastión de los rebeldes.

El teniente coronel Abdulahi Ousman, Agey, y algunos de sus militares nos reciben en Hosh. No todos tienen uniforme pero sí muestran con orgullo sus enormes fusiles. Ousman, de 58 años de edad y que ya era oficial durante la dictadura en Somalia de Siad Barre, confirma la repetida historia de que los milicianos del GFT llevan meses sin cobrar su salario de 100 dólares mensuales.

Nadie sabe qué ocurre con este dinero, que procede de fondos donados por Estados Unidos e Italia y que desaparece misteriosamente antes de llegar a las tropas. Como consecuencia, soldados gubernamentales desertan, venden sus armas y uniformes a los rebeldes o incluso se unen a ellos.

Públicamente, la comunidad internacional mantiene al GFT como interlocutor y el Grupo Internacional de Contacto para Somalia, reunido en Madrid el pasado septiembre, confirmó su apoyo al Gobierno somalí. Además, España se comprometió a donar otros 4 millones de dólares.

La ONU calcula que, desde el inicio de 2007, el conflicto en el país ha costado la vida a unas 20.000 personas y 1,5 millones han resultado desplazadas. Cerca de 3 millones de ciudadanos dependen de la ayuda humanitaria.

El Estado dedica sus pocos recursos a peleas internas. En la actualidad 7.100 soldados de AMISOM impiden que el Gobierno caiga, pero no tienen capacidad para tomar Mogadiscio. Los rebeldes controlan y administran gran parte del país.

En definitiva, la situación apenas ha variado en los últimos tres años. El dinero de la comunidad internacional en Somalia mantiene vivo el conflicto. Como asegura un diplomático que residió en Mogadiscio, “es como mantener con vida a un enfermo, pero no hacer nada para curarlo”.

Por José Miguel Calatayud
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Celebración del natalicio de Juan Pablo Duarte (2012)




Wanchy Medina en la celebración del natalicio de Juan Pablo Duarte

martes, 25 de enero de 2011

Regidor se opone al viaje del Alcalde a la Serie del Caribe en Puerto Rico


Por Franklin Cordero
Ùltimo Minuto/Serie26

LA ROMANA, República Dominicana.- El Concejo de Regidores aprobó este martes reconocer a los campeones del torneo invernal de béisbol, los Toros del Este, así como un viaje en febrero a la Serie del Caribe, que se efectuará en Puerto Rico, del Alcalde Tony Adames, pero esto último fue rechazado por el peledeísta Wanchy Medina.

"El mismo no tiene nada que ver con asuntos oficiales del Ayuntamiento, sino que es un viaje de disfrute del Alcalde y debe ser cubierto por sus propios recursos", alegó el regidor Medina en su cuenta de Facebook.

La sesión se efectuó la mañana de este martes con la ausencia de dos regidores, Zacarías Caraballo (Chayn) y Severiano Castillo, ambos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD.

Respecto al reconocimiento, el mismo se llevará a cabo en la explanada frontal del Estadio Francisco A. Micheli, donde este miércoles los ejecutivos de los Toros del Este ofrecerán una fiesta a La Romana con motivo del triunfo del conjunto local contra las Estrellas Orientales, con pizarra de 4 carreras por 2.

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Nota de Wanchy Medina

El ayuntamiento tiene una partida de más de un millón de pesos para este año invertirlo en viaje de los regidores y del alcalde… Viajes oficiales que beneficien al municipio… Este viaje es de placer del señor alcalde, NO ES UN VIAJE OFICIAL del ayuntamiento, al no ser un viaje institucional no es ético que de los recursos del ayuntamiento se pague ese viaje al alcalde…
Del 16 Agosto a Diciembre (2010) yo le aprobé dos viajes alcalde a Puerto Rico (El tiene un hermano y familiares que viven allá) porque dijo que esos viajes que hizo eran para intercambiar ideas en Caguas y se lo aprobé… Pero este viaje es no es oficial…
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El ayuntamiento le va pagar los hoteles, le pagará una dieta (2,500 dólares) y le pagara el pasaje a un viaje solo para ver 6 juegos de nuestro equipo de la Romana... yo soy un abanderado de la internacionalización… Propuse hace dos meses en el ayuntamiento la búsqueda de la internacionalización pero este viaje, insisto no es oficial, sino placentero y por eso di mi voto en desfavor.
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